Historias Sionistas
1.La Operación Entebbe 50 años de gloria
Cuando Israel Voló 4.000 km para Rescatar a sus Hijos
El 4 de julio de 1976, el mundo contuvo la respiración. En el aeropuerto de Entebbe, Uganda, un centenar de rehenes judíos e israelíes estaban en manos de terroristas. Lo que sucedió esa noche se convirtió en una de las operaciones más audaces y exitosas de la historia militar moderna.
El secuestro
Todo comenzó el 27 de junio de 1976. Un Airbus de Air France que volaba de Tel Aviv a París fue secuestrado por un comando mixto de terroristas alemanes y palestinos. El avión fue desviado a Uganda, donde el dictador Idi Amin los recibió como huéspedes.
Los secuestradores separaron a los pasajeros judíos de los demás y exigieron la liberación de terroristas presos en Israel y otros países. Liberaron a los no judíos, pero varios miembros de la tripulación francesa y una monja se negaron a abandonar a los rehenes judíos.
La decisión de Israel
El gobierno israelí, encabezado por Yitzhak Rabin, tomó una decisión histórica: no negociar con terroristas. Mientras el mundo observaba, se preparó un plan casi suicida.La operaciónEn la noche del 3 al 4 de julio, cuatro Hércules C-130 israelíes aterrizaron en Entebbe.
Un comando de élite de la Sayeret Matkal, liderado por el teniente coronel Yonatan Netanyahu (“Yoni”), irrumpió en la terminal.Usando un Mercedes negro idéntico al de Idi Amin para el engaño, los comandos liberaron a los rehenes en tan solo 53 minutos. Destruyeron varios MIG ugandeses en tierra y neutralizaron la resistencia. Yoni cayó mortalmente herido al frente de sus hombres, el mando pasó a Muki Betser y Matan Vilnai al frente de sus hombres. Cuatro rehenes perdieron la vida durante el operativo. Pero 103 personas regresaron sanas y salvas a Israel. Héroes inolvidables

Las víctimas
Cuatro rehenes perdieron la vida durante el operativo:
- Jean-Jacques Mimouni (19 años, francés-israelí) – se negó a separarse de los judíos.
- Ida Borochowitz
- Pasco Cohen (médico que se levantó para buscar a su hijo)
- Dora Bloch (anciana británica asesinada después en un hospital de Kampala)

Héroes
- Michel Bacos, el piloto francés que se negó rotundamente a abandonar a sus pasajeros judíos. Años después, al morir, pidió que sonara Hatikva en su entierro. Merece ser declarado Justo entre las Naciones.
- Yonatan Netanyahu, cuyo sacrificio lo convirtió en símbolo eterno del coraje israelí.

Kenia prestó colaboración logística; Idi Amin, en represalia, ordenó ejecuciones masivas de kenianos.
Legado
La Operación Entebbe (o Operación Jonathan, en honor a Yoni) demostró al mundo que Israel no deja a sus ciudadanos atrás, sin importar la distancia, el riesgo o las consecuencias diplomáticas.
Hasta hoy es estudiada en academias militares de todo el mundo como ejemplo máximo de audacia, precisión y determinación.
2. Shula Cohen, “La Perla”
La heroína sionista que espió desde el corazón de Beirut.
Nació en 1917 en Argentina bajo el nombre de Shulamit Kishik, hija de una familia de sionistas férreos. Siendo aún una niña, la familia emigró a la Tierra de Israel y se instaló en el barrio de Makor Baruj, en Jerusalén. Allí estudió en la escuela Evelina de Rothschild.
A los 16 años, sus padres la casaron con Joseph (Yosef) Cohen, un acaudalado comerciante judío libanés. Se fue a vivir con él al barrio judío de Beirut (Wadi Abu Jamil). A partir de entonces sería conocida como Shula Cohen.
En vísperas de la Guerra de Independencia de Israel, Shula recibió información sobre los preparativos militares árabes para la guerra contra el naciente Estado judío. Decidió ayudar a los esfuerzos de combate. Se contactó con la inteligencia militar judía.
No tenía entrenamiento alguno. Solo se le ocurrió algo muy inteligente: hacerle llegar una carta a su hermana en Jerusalén escribiendo entre líneas con tinta invisible. La carta llegó a destino.
Así nació “nuestra mujer en Beirut”. Entre 1947 y 1961, Shula transfirió información vital sobre Siria y el Líbano a Israel. También participó activamente en el contrabando de judíos desde el Líbano y otros países árabes hacia Israel. Ayudó a muchos de ellos —especialmente niños y jóvenes— a emigrar a la Tierra Prometida. Su nombre en clave en el Mossad era “La Perla”.

Ya había pasado 36 días en prisión en 1952, pero aquello no la amedrentó. En 1961 fue arrestada, torturada con saña y condenada a muerte. Después de una apelación, se le conmutó la pena y fue condenada a siete años de prisión.
Su esposo, Yosef Cohen (z”l), también fue arrestado y acusado de conocer las actividades de su esposa.No todo es heroísmo en la vida de un espía. Pasó siete años en confinamiento solitario. Fue interrogada cada dos días. Le sacaron los dientes y las uñas; le enterraron clavos en manos y pies. En su juicio la desnudaron y la colgaron de los pies. Cuando se desmayaba, le arrojaban agua para reanimarla y lavar la sangre. Un médico controlaba sus signos vitales.
Ella no confesó nada. El tribunal la condenó a muerte.Después de la Guerra de los Seis Días (1967), fue liberada en un intercambio de prisioneros (junto a un piloto israelí a cambio de centenares de soldados libaneses) y llegó con su familia a Jerusalén.
Una vez libre en Israel, Shula Cohen pasó los siguientes siete meses en un hospital y tuvo que someterse a dos operaciones. Los duros años de cárcel no fueron en vano. Shula tuvo siete hijos y muchos nietos y bisnietos. Uno de sus hijos es Itzhak Levanon, quien fuera embajador de Israel en Egipto.
En 2007, en el 59.º Día de la Independencia del Estado de Israel, Kishik-Cohen fue seleccionada para encender una antorcha en la ceremonia anual. En 2010 fue galardonada con el título de Yakir Yerushalayim (Ciudadana Ilustre de Jerusalén).
Shulamit Kishik-Cohen (z”l) murió el 21 de mayo de 2017 a la edad de 100 años en el Centro Médico Hadassah de Jerusalén. Auténtica heroína de la historia sionista.

