Maises Bíblicos, Jasídicos y Modernos
Maises a granel

UN MAISE DE RAB SAADIA GAÓN Z’L
La reconciliación y el hijo del rival
Durante varios años hubo una gran disputa entre Rab Saadia Ben Yosef Gaón y el Exilarca ( literalmente «cabeza del exilio») David ben Zakkai. Se llegaron a excomulgar mutuamente, cada uno nombró a otro en el lugar del otro, y la comunidad judía de Babilonia estuvo dividida. Fue una disputa pública y dolorosa. Rab Saadia conocía de primera mano algunas debilidades de Ben Zakkai.
Después de unos siete años, gracias a la intervención de los sabios y nobles de Babilonia (después de un incidente en el que David ben Zakkai golpeó a alguien que había elegido a Saadia como juez), se juntaron, sellaron el shalom y lograron hacer las paces.
Para mostrarle a la comunidad que ya no había rencor, echaron suertes para ver quién iba a comer la comida de la ruptura del ayuno en casa del otro… y le tocó a Rab Saadia ir a comer a la casa de David ben Zakkai.
Al poco tiempo después murió David ben Zakkai. Su hijo Yehudá también murió despues de su padre, dejando un hijito muy chiquito (12 años) huérfano. ¿Qué hizo Rav Saadia?
Tomó a ese niño —el nieto de su antiguo rival, el hijo del hombre con quien había peleado tanto— y lo llevó a su propia casa.
Lo crio como si fuera su hijo propio: lo educó, le enseñó Torá personalmente, lo cuidó y lo preparó para el futuro. Ese niño, años más tarde, llegó a ocupar el puesto de Exilarca.
Esto muestra la grandeza de alma de Rab Saadia: no solo perdonó, sino que transformó el odio en amor y responsabilidad.
Criar al hijo del enemigo de ayer como si fuera propio… eso es nivel de un tzadik.

“Soy un trapero, pero no un trapo”
El Baal Shem Tov deseaba conocer quién compartiría con él el Mundo Venidero (Olam Habá). En un sueño vio que era un hombre sencillo de un pueblo cercano. Al visitarlo, se sorprendió: el hombre era sucio, comía de manera grosera y parecía ordinario.Después de investigarlo, el hombre le contó su historia:
Su padre era un trapero (vendedor de trapos) pequeño y delgado. Unos cosacos lo detuvieron y le exigieron besar una cruz. Él se negó una y otra vez, a pesar de los golpes y amenazas de quemarlo vivo. Con sus últimas fuerzas exclamó:
“¡Soy un trapero, pero no un trapo! No besaré el símbolo de vuestra idolatría.”
Lo ataron a un árbol y lo quemaron, pero su martirio fue un kidush Hashem (santificación del Nombre de Di-s). El hijo, al enterarse, decidió comer mucho para hacerse grande y fuerte: si algún día lo obligaban a renunciar a su fe, su cuerpo tardaría más en arder, mostrando al mundo que a un judío no se lo quema fácilmente.
El Baal Shem Tov sonrió y dijo:
“Ahora entiendo tu mérito. Compartirás conmigo el Mundo Venidero.”

Medida por Medida
Un día murieron en el mismo lugar y al mismo tiempo un gran sabio (el tzadik, un erudito de la Torá) y Ba’aya, un recaudador de impuestos malvado y corrupto (rasha).La gente se reunió en masa para acompañar el entierro del sabio con grandes honores. Al mismo tiempo, los parientes del recaudador trajeron su aron (ataúd/bier) para enterrarlo (probablemente de forma más sencilla o incluso con deshonra).
De repente, aparecieron enemigos/salteadores que atacaron al grupo. Todos huyeron despavoridos y dejaron tirados los dos cajones en el camino. Solo un alumno fiel del sabio se quedó allí, custodiando el cuerpo de su rebe/rabino sin abandonarlo.
Más tarde, cuando volvieron los dignatarios del pueblo para continuar con el entierro honorable del sabio, los dos cajones se habían mezclado en la confusión. A pesar de las protestas y ruegos del alumno (“¡Ese no es el cajón de mi rabino!”), nadie le hizo caso y enterraron los cuerpos intercambiados:
El tzadik fue enterrado en el cajón (y con el tratamiento) destinado al rasha → entierro humilde o con deshonra.El rasha fue enterrado en el cajón del sabio → con todos los honores que correspondían al tzadik.
El alumno quedó muy angustiado y triste por el error. Entonces, el tzadik se le apareció en sueños y le dijo:“No te aflijas. Esto fue midá kenegued midá (medida por medida). En vida yo escuché una vez que alguien difamaba a un talmid chajam (erudito de la Torá) y no lo defendí. Por eso merecí ser enterrado con deshonra.
En cambio, el rasha una vez preparó una gran comida que se canceló, y en lugar de tirarla, la repartió toda entre los pobres. Por ese acto de tzedaká mereció recibir los honores del entierro.”
MAISE de Rashi Sanedrín 44b

Onkelos
«Según el Talmud, Onkelos era sobrino de Tito; según el Midrash Tanjuma, era sobrino de Adriano»
Era muy inteligente, rico y educado en la cultura romana y griega.
Un día, Onkelos sintió en su corazón un fuerte deseo de conocer la verdad. Decidió convertirse al judaísmo. Esto era algo muy peligroso, porque ser judío en esa época podía costarte la vida.Cuando el emperador se enteró de que su propio sobrino se había hecho judío, se enfureció y mandó soldados a capturarlo.Pero Onkelos era muy sabio.
El emperador (Adriano o Tito, según las versiones) se enfadó mucho cuando supo que su sobrino se había convertido al judaísmo. Mandó tres grupos de soldados para arrestarlo y traerlo encadenado a Roma.
1. Primer grupo de soldadosOnkelos los recibió amablemente y empezó a hablarles de la Torá. Les explicó versículos de la Biblia de forma tan convincente que los soldados se convirtieron y se negaron a arrestarlo. Regresaron sin él.
2. Segundo grupo (con órdenes estrictas de no hablar con él)El emperador, ya advertido, les prohibió conversar. Pero Onkelos les hizo una pregunta inteligente:
“En la corte romana, el soldado común lleva la antorcha (luz) para el oficial, el oficial para el capitán, el capitán para el general… Dime: ¿para quién lleva la antorcha el emperador?”
Los soldados respondieron: “¡Para nadie! El emperador es el más alto, nadie está por encima de él.”Entonces Onkelos les dijo:
“Pues miren al Dios de Israel. A pesar de ser el Rey Supremo del universo, Él mismo lleva la luz delante de su pueblo judío durante 40 años en el desierto:
‘Dios iba delante de ellos de día en una columna de nube… y de noche en una columna de fuego’ (Éxodo 13:21).”Esta comparación entre la grandeza de Dios y la arrogancia romana impresionó tanto a los soldados que también se convirtieron.
3. Tercer grupo (con órdenes aún más estrictas)Esta vez los soldados tenían prohibición total de hablar o escuchar. Lo sacaron de la casa a la fuerza. Pero al llegar a la puerta, Onkelos se detuvo, tocó la mezuzá y la besó con alegría.Los soldados, curiosos, no pudieron contenerse y le preguntaron:
“¿Qué es eso y por qué lo besas si te estamos llevando a la muerte?”Onkelos respondió:
“Un rey humano se sienta adentro del palacio y sus guardias lo protegen desde afuera.
Pero el Rey del Universo (Dios) hace lo contrario: pone a sus siervos (los judíos) adentro de la casa y Él mismo los protege desde afuera. Esa es la mezuzá, que contiene los versículos:
‘Dios guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre’ (Salmos 121:8).”Los soldados quedaron tan conmovidos por esta idea de un Dios protector que también se convirtieron.Después de esto, el emperador se dio por vencido y no mandó más soldados.
Onkelos usaba comparaciones simples y poderosas entre el mundo romano (poder, jerarquía, miedo) y la grandeza amorosa de Dios. No discutía, solo mostraba la belleza de la Torá.
Después de que los tres grupos de soldados se convirtieron y nadie más quiso ir a arrestarlo, el emperador (Adriano) se calmó un poco y juró que no le haría daño si Onkelos iba voluntariamente a Roma a hablar con él. Onkelos aceptó y fue.El encuentro con el emperador:
Cuando Onkelos se presentó ante su tío, el emperador se sorprendió al verlo muy delgado y le preguntó:
—¿Qué te pasó? ¡Estás muy flaco!
Onkelos le respondió sonriendo:
—He perdido peso corporal, pero he ganado mucho Torá y sabiduría.
El emperador, aún desconcertado, le preguntó por qué había dejado el palacio, la riqueza y el poder romano para unirse a un pueblo pequeño, perseguido y odiado por todos.Onkelos le contestó con inteligencia (recordando el consejo que una vez le dio el propio emperador):
—Tú mismo me aconsejaste una vez que comprara algo barato que la gente no valora. Busqué por todo el mundo y encontré que la religión judía es lo que menos gente busca. La “compré”… y resultó ser la mejor inversión.
Los profetas judíos prometen que este pueblo perseguido algún día será un pueblo de príncipes, y que todas las naciones del mundo honrarán a Jerusalén y a la Torá.
El emperador quedó impresionado, pero no se convirtió. Cumplió su palabra y no le hizo daño. Dejó que Onkelos regresara libre a estudiar la Torá.¿Qué le pasó después a Onkelos?
- Se dedicó completamente a estudiar con los grandes sabios de su época (Rabí Eliezer y Rabí Yehoshúa).
- Escribió (o compiló) el Targum Onkelos, la traducción al arameo de la Torá que todavía usamos hoy.
- Vivió como un gran sabio judío, humilde y dedicado.
- Murió en Tierra Santa y es considerado uno de los ger tzedek (conversos justos) más importantes de la historia judía.
Su Targum es tan respetado que forma parte del estudio semanal de la Torá hasta el día de hoy.
